Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte Permanceà dos segundos más inmóvil, con los ojos abiertos. Y de pronto me estreché convulsivamente a él, libre por fin de mi espantosa soledad.
¡SÃ, estaba con él; e Ãbamos a morir dentro de un instante!
El veneno era atroz, y Luis inició él primero el paso que nos llevaba juntos abrazados a la tumba.
—Perdóname— me dijo oprimiéndome todavÃa la cabeza contra su cuello. Te amo tanto que te llevo conmigo.
—Y yo te amo—le respond×, y muero contigo.
No pude hablar más. ¿Pero qué ruido de pasos, qué voces venÃan del corredor a contemplar nuestra agonÃa? ¿Que golpes frenéticos resonaban en la puerta misma?
—Me han seguido y nos vienen a separar… —murmuré aún—. Pero yo soy toda tuya.
Al concluir, me di cuenta de que yo habÃa pronunciado esas palabras mentalmente pues en ese momento perdÃa el conocimiento.
Cuando volvà en mà tuve la impresión de que iba a caer si no buscaba donde apoyarme. Me sentÃa leve y tan descansada, que hasta la dulzura de abrir los ojos me fue sensible. Yo estaba de pie, en el mismo cuarto del hotel, recostada casi a la pared del fondo. Y allá, junto a la cama, estaba mi madre desesperada.