Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte ¿Me habÃan salvado, pues? Volvà la vista a todos lados, y junto al velador, de pie como yo, lo vi a él, a Luis, que acabada de distinguirme a su vez y venÃa sonriendo a mi encuentro. Fuimos rectamente uno hacia el otro, a pesar de la gran cantidad de personas que rodeaban el lecho? y nada nos dijimos, pues nuestros ojos expresaban toda la felicidad de habernos encontrado.
Al verlo, diáfano y visible a través de todo y de todos, acababa de comprender que yo estaba como él—muerta.
HabÃamos muerto, a pesar de mi temor de ser salvada cuando perdà el conocimiento. HabÃamos perdido algo más, por dicha… Y allÃ, en la cama, mi madre desesperada me sacudÃa a gritose mientras el mozo del hotel apartaba de mi cabeza los brazos de mi amado.
Alejados al fondo, con las manos unidas, Luis y yo veÃamoslo todo en una perspectiva nÃtida, pero remotamente frÃa y sin pasión. A tres pasos, sin duda, estábamos nosotros, muertos por suicidio, rodeados por la desolación de mis parientes, del dueño del hotel y por el vaivén de los policÃas. ¿Qué nos importaba eso?
—¡Amada mÃa!… —me decÃa Luis—. ¡A qué poco precio hemos comprado esta felicidad de ahora!
—Y yo —le respond× te amaré siempre como te amé antes. Y no nos separaremos más, ¿verdad?
—¡Oh, no!… Ya lo hemos probado.