Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte —¡Oh!, aquà no hay peligro alguno; puede correr. Pero al llegar al em…
Como en una explosión sin ruido, la atmósfera que rodea mi cabeza huye en velocÃsimas ondas, arrastrando en su succión parte de mi cerebro,—y me veo otra vez sobre el arenero, conduciendo mi tren.
Sé que algo he hecho, algo cuyo contacto multiplicado en torno de mà me asedia, y no puedo recordarlo. Poco a poco mi actitud se recoge, mi espalda se enarca, mis uñas se clavan en la palanca… y lanzo un largo, estertoroso maullido!
Súbitamente entonces, en un ¡trae! y un lÃvido relámpago cuyas conmociones venÃa sintiendo desde semanas atrás, comprendo que me estoy volviendo loco.
¡Loco! ¡Es preciso sentir el golpe de esta impresión en plena vida, y el clamor de suprema separación, mil veces peor que la muerte, para comprender el alarido totalmente animal con que el cerebro aúlla el escape de sus resortes!
¡Loco, en este instante, y para siempre! ¡Yo he gritado como un gato! ¡He maullado! ¡Yo he gritado como un gato!
—¡Mi calma, amigo! ¡Esto es lo que yo necesito!… ¡Listo, jefes!