Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte –No tengo inconveniente –asintió el discreto individuo–. En dos palabras: en los mares del norte, como el MarÃa Margarita del capitán, encontramos una vez un barco a vela. Nuestro rumbo –viajábamos también a vela–, nos llevó casi a su lado. El singular aire de abandono que no engaña en un buque llamó nuestra atención, y disminuimos la marcha observándolo. Al fin desprendimos una chalupa; a bordo no se halló a nadie, todo estaba también en perfecto orden. Pero la última anotación del diario databa de cuatro dÃas atrás, de modo que no sentimos mayor impresión. Aun nos reÃmos un poco de las famosas desapariciones súbitas. Ocho de nuestros hombres quedaron a bordo para el gobierno del nuevo buque. ViajarÃamos en conserva. Al anochecer aquél nos tomó un poco de camino. Al dÃa siguiente lo alcanzamos, pero no vimos a nadie sobre el puente. Desprendióse de nuevo la chalupa, y los que fueron recorrieron en vano el buque: todos habÃan desaparecido. Ni un objeto fuera de su lugar. El mar estaba absolutamente terso en toda su extensión. En la cocina hervÃa aún una olla con papas.
Como ustedes comprenderán, el terror supersticioso de nuestra gente llegó a su colmo. A la larga, seis se animaron a llenar el vacÃo, y yo fui con ellos. Apenas a bordo, mis nuevos compañeros se decidieron a beber para desterrar toda preocupación. Estaban sentados en rueda, y a la hora la mayorÃa cantaba ya.