Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte –El toro pasó –dijo el alazán. Come mucho. Y la pareja se dirigÃa a su vez a costear el alambrado por la fuerza de la costumbre, cuando un mugido claro y berreante ahora, llegó hasta ellos: dentro del avenal el toro, con cabriolas de falso ataque, bramaba ante el chacarero que con un palo trataba de alcanzarlo.
–¡Añá…! Te voy a dar saltitos… –gritaba el hombre. BarigüÃ, siempre danzando y berreando ante el hombre, esquivaba los golpes. Maniobraron asà cincuenta metros, hasta que el chacarero pudo forzar a la bestia contra el alambrado. Pero ésta, con la decisión con la decisión pesada y bruta de bruta de su fuerza, hundió la cabeza entre los hilos y pasó, bajo un agudo violineo de alambre y grampas lanzadas a veinte metros.
Los caballos vieron cómo el hombre volvÃa precipitadamente a su rancho, y tornaba a salir con el rostro pálido. Vieron también que saltaba el alambrado y se encaminaba en dirección de ellos, por lo cual los compañeros, ante aquel paso que avanzaba decidido, retrocedieron por el camino en dirección a su chacra.
Como los caballos marchaban dócilmente a pocos pasos delante del hombre, pudieron llegar juntos a la chacra del dueño del toro, siéndoles dado asà oÃr conversación.