Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte El caballo, por mayor intimidad de trato, es sensiblemente más afecto al hombre que la vaca. De aquà que el malacara y el alazán tuvieran fe en el alambrado que iba a construir el hombre.
La pareja prosiguió su camino, y momentos después, ante el campo libre que se abrÃa ante ellos, los dos caballos bajaron la cabeza a comer, olvidándose de las vacas.
Tarde ya, cuando el sol acababa de entrar, los dos caballos se acordaron del maÃz y emprendieron el regreso. Vieron en el camino al chacarero que cambiaba todos los postes de su alambrado, y a un hombre rubio que, detenido a su lado a caballo, lo miraba trabajar.
–Le digo que va a pasar –decÃa el pasajero.
–No pasará dos veces –replicaba el chacarero.
–¡Usted verá! ¡Esto es un juego para el maldito toro del polaco! ¡Va a pasar!
–No pasará dos veces –repetÃa obstinadamente el otro.
Los caballos siguieron, oyendo aún palabras cortadas:
–…reÃr!
–…veremos.