Cuentos de la selva
Cuentos de la selva El vapor pasó, se alejó y desapareció. Los yacarés entonces fueron saliendo del agua, muy enojados con el viejo yacaré, porque los habÃa engañado, diciéndoles que eso era una ballena.
—¡Eso no es una ballena! —le gritaron en las orejas, porque era un poco sordo—. ¿Qué es eso que pasó?
El viejo yacaré les explicó entonces que era un vapor, lleno de fuego, y que los yacarés se iban a morir todos si el buque seguÃa pasando. Pero los yacarés se echaron a reÃr, porque creyeron que el viejo se habÃa vuelto loco. ¿Por qué se iban a morir ellos si el vapor seguÃa pasando? ¡Estaba bien loco el pobre yacaré viejo!
Y como tenÃan hambre, se pusieron a buscar peces.
Pero no habÃa ni un pez. No encontraron un solo pez. Todos se habÃan ido, asustados por el ruido del vapor. No habÃa más peces.
—¿No les decÃa yo? —dijo entonces el viejo yacaré—. Ya no tenemos nada que comer. Todos los peces se han ido. Esperemos hasta mañana. Puede ser que el vapor no vuelva más, y los peces volverán cuando no tengan más miedo.
Pero al dÃa siguiente sintieron de nuevo el ruido en el agua, y vieron pasar de nuevo al vapor, haciendo mucho ruido y largando tanto humo que oscurecÃa el cielo.