Cuentos de la selva
Cuentos de la selva —Bueno —dijeron entonces los yacarés—; el buque pasó ayer, pasó hoy, y pasará mañana. Ya no habrá más peces ni bichos que vengan a tomar agua, y nos moriremos de hambre. Hagamos entonces un dique.
—¡SÃ, un dique! ¡Un dique! —gritaron todos, nadando a toda fuerza hacia la orilla—. ¡Hagamos un dique!
Enseguida se pusieron a hacer el dique. Fueron todos al bosque y echaron abajo más de diez mil árboles, sobre todo lapachos y quebrachos, porque tienen la madera muy dura… Los cortaron con la especie de serrucho que los yacarés tienen encima de la cola; los empujaron hasta el agua, y los clavaron a todo lo ancho del rÃo, a un metro uno del otro. Ningún buque podÃa pasar por allÃ, ni grande ni chico. Estaban seguros de que nadie vendrÃa a espantar los peces. Y como estaban muy cansados, se acostaron a dormir en la playa.
Al otro dÃa dormÃan todavÃa cuando oyeron el chas-chas-chas del vapor. Todos oyeron, pero ninguno se levantó ni abrió los ojos siquiera. ¿Qué les importaba el buque? PodÃa hacer todo el ruido que quisiera, por allà no iba a pasar.