El Amohadón de plumas

El Amohadón de plumas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.

Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.

Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, de-sangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.

—Pst... —se encogió de hombros desalentado

su médico—. Es un caso serio.. poco hay que hacer...

—¡Sólo eso me faltaba! —resopló Jordán. Y

tamborileó bruscamente sobre la mesa.

Alicia fue extinguiéndose en su delirio de

anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana

amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nue-vas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker