El Salvaje
El Salvaje —¡Papá! —le dijo sentándose en la cama, con la mirada encendida—. ¿TendrÃas mucha pena si me muriera?
El señor Muller sonrió débilmente.
—¿Verdad? —continuó ella—. ¿TendrÃas mucha pena si me muriera?
Pero se echó a reÃr con esfuerzo. Quedó muda, la boca apretada.
—¡Papá!
—Mi hija…
—¿Qué edad tengo?
Los ojos del señor Muller se llenaron de lágrimas.
—¡No sé más ya! —insistió la joven—. ¿Qué edad tengo?
—Dieciocho años.
—Dieciocho… Dieciocho… —quedose murmurando—. ¡Papá!
—Mi hija…
—¿Cuánto tiempo hace que murió mamá?
—Dieciséis años.
—Murió muy joven, ¿no?
—Muy joven…
—Cierto; mamá…