El vampiro
El vampiro Pero desde el momento en que la cinta empieza a correr bajo la excitación de la luz, del voltaje y de los rayos N1, toda ella se transforma en un vibrante trazo de vida, más vivo que la realidad fugitiva y que los más vivos recuerdos que guÃan hasta la muerte misma nuestra carrera terrenal.
Pero esto lo sabemos sólo usted y yo.
–Debo confesarle –prosiguió Rosales con voz un poco lenta– que al principio tuve algunas dificultades.
Por un desvÃo de la imaginación, posiblemente, corporicé algo sin nombre.
De esas cosas que deben quedar para siempre del otro lado de la tumba.
Vino a mÃ, y no me abandonó por tres dÃas.
Lo único que eso no podÃa hacer era trepar a la cama.
Cuando hace una semana llegó usted a casa, hacÃa ya dos horas que no lo veÃa, y por eso di orden de que lo hicieran pasar a usted.
Pero al sonar sus pasos lo vi crispado al borde de la cama, tratando de subir.
No, no es cosa que conozcamos en este Mundo.
Era un desvarÃo de la imaginación.
No volverá más.
Al dÃa siguiente jugué mi vida al arrancar de la pelÃcula a nuestra invitada de esta noche.