Más alla
Más alla … Y camino siempre bajo el sol, viendo como un sonámbulo la diminuta silueta del hombre desesperado que se me parece…
Y miro con inmensa sorpresa: un lago, montañas negras y un crepúsculo helado. ¿Estoy loco?
Un lago coloreado por el crepúsculo, allá abajo, a miles de metros bajo mis pies. Altas montañas como recortadas en tinta china, contra el cielo frÃo. Y en todo el ámbito no hay otro ser que yo ante el silencio.
¿Pero cómo pasa esto? ¿Qué fantástico sortilegio me ha transportado en un segundo aqu� Porque hace apenas un segundo yo iba a casarme con un monstruo. (Y esta calma del lago…) No hace un instante eran… ¡son las tres de la tarde! (Y este crepúsculo helado…) ¡Y allà mismo está la verja de la casa maldita! (Y esta soledad salvaje que me oprime como un témpano…)
Reflexionemos. Puede un hombre admitir en broma una intervención fantástica. Puede preguntarse como acabo de hacerlo yo: ¿qué sortilegio me ha traÃdo hasta aquÃ? ¿Qué hada o genio ha efectuado este milagro? Un hombre que camina al sol por una calle de Buenos Aires está perfectamente libre de que un genio lo transporte en un abrir y cerrar de ojos a un desierto.