Más alla
Más alla —SÃ, tres dÃas antes de casarnos… ¡Yo me pregunto ahora de dónde saqué tanta infamia para engañarte de este modo! Campillo me habÃa ya informado de todo. Él me ayudó a continuar el engaño… Pero yo solo tuve la culpa. Vi tu retrato… Campillo me habló de ti… Después fuiste a verme… Lo único que debÃa haber hecho entonces —¡mostrarte al vivo el pobre diablo que yo era!— no lo hice. Me dejé engañar a mà mismo… Engañé a todos, por… por tu amor. Pero ya no lo hago más. Es tarde, no sé; horriblemente tarde… pero perdóname. A mà mismo, el hablarte ahora de esto, me cuesta tanto como a ti perdonarme… ¡porque te pierdo! Lo sé de sobra. ¡Autor de Cielo abierto! ¡Hombre de genio! ¡Ah, no! ¡Te aseguro que no! Jamás escribà una palabra, y menos sobre el destino de la vida. Mi vida la empleé en trabajar como un negro, y desde que tenÃa doce años… Lo poco que valgo, lo debo a mi voluntad de hacerme hombre… Y vuelvo a preguntarme de nuevo cómo pude engañarte, robar tu amor… Cómo se me ocurrió que podrÃas quererme por mà mismo, aunque no fuera un intelectual… SÃ, alguna vez quise hablarte, decÃrtelo… Pero era una tonterÃa hacerlo, ahora lo veo bien. ¡Te pierdo para siempre, lo sé! Perdóname, si tienes fuerzas para esto. Yo… yo me voy ahora para siempre.
¡Oh, no! Porque habÃa allà una mano que acababa de tomarse de la mÃa; que se apoyaba en ella y Nora se alzaba hasta mÃ.