Más alla

Más alla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Señorita: No alcanzo a comprender qué interés puede usted tener en cambiar impresiones conmigo, pues, como ya se lo he dicho, no soy literato. Impresiones que puedan entretener a usted no tengo ninguna. Creyendo así haber satisfecho cumplidamente sus deseos, la saludo atte…»

¿Ah, sí? ¿Cree usted así como así, señor literato sutil, haber satisfecho mis deseos? Lea usted esta cartita:

«Señor: Confieso también que me equivoqué al juzgar a usted escritor un pequeño instante. Con este doble error, doy por terminada esta efímera correspondencia».

El yerro fue sólo mío. Pero tiene que ser muy hábil para reanudar con aires de triunfo el carteo.

¡Y no reanuda! ¡Un mes transcurrido en el más fosco silencio!

¿Me habré equivocado? ¿Será un patán como cualquiera, sin un soplo de ideal?

Pero no; habría respondido alguna grosería de despecho, pues la vanidad de los hombres vulgares, en sus pequeñas cosas, es más fuerte que la de los mismos literatos.

¿Entonces? ¿Qué pretende? ¿Burlarse de mí?

He soñado toda la noche, despertándome a cada momento. Hoy estoy quebrantada, sin gusto para pensar un instante en mí misma.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker