Más alla

Más alla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Si después de este ofrecimiento, bastante grande por sí solo para matar de dicha a un hombre; si esa noche misma, ante la luna en menguante, ese hombre de sesenta años se hubiera pegado un tiro de felicidad, hubiera cumplido dignamente con su vida y su deber.

No vio o no pudo ver su camino de Damasco. Porque cuando horas más tarde, al tener a Lucila en sus brazos, creyó poder alcanzar el cenit de su destino, sintió que su desesperada impotencia para confiar a la joven una dicha ya exhausta lo alucinaba como una pesadilla.

Como ocho lustros atrás, se vio en brazos de una criatura bellísima y curiosa hasta la más loca generosidad. Como en aquella circunstancia tornó a verla sentada, con los ojos perdidos en el vacío. Y como cuarenta años antes oyó, como había oído a la madre exclamar ante la insípida aurora de un varón, repetir a la hija ante su lamentable ocaso:

—¡Curioso! Tengo la impresión de no haber estado con un hombre…




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker