Más alla
Más alla Yo recordaba apenas los comentarios en cuestión. Contesté a aquél, sin embargo, dándole, con el nombre del periódico en que habÃan aparecido, la fecha aproximada de su publicación. Hecho lo cual me olvidé del todo del incidente.
Un mes más tarde, tornaba a recibir otra carta de la misma persona. Me preguntaba si la experiencia de que yo hacÃa mención en mi artÃculo (evidentemente lo habÃa ya leÃdo) era sólo una fantasÃa de mi mente, o habÃa sido realizada de verdad.
Me intrigó un poco la persistencia de mi desconocido en solicitar de mÃ, vago diletante de las ciencias, lo que podÃa obtener con sacra autoridad en los profundos estudios sobre la materia; pues era evidente que en alguna fuente me habÃa informado yo cuando comenté la extraña acción de los rayos N1. Y a pesar de esto, que no podÃa ser ignorado por mi culto corresponsal, se empeñaba él en comprobar, por boca mÃa, la veracidad y la precisión de ciertos fenómenos de óptica que cualquier hombre de ciencia podÃa confirmarle.