Más alla
Más alla —No —me respondió brevemente; y tras una corta pausa me expuso el motivo de su visita—: Sin ser un hombre de ciencia —dijo, cruzando las manos encima de la mesa—, he hecho algunas experiencias sobre los fenómenos a que he aludido en mi correspondencia. Mi fortuna me permite el lujo de un laboratorio muy superior, desgraciadamente, a mi capacidad para utilizarlo. No he descubierto fenómeno nuevo alguno ni mis pretensiones pasan de las de un simple ocioso, aficionado al misterio. Conozco algo la singular fisiologÃa —llamémosla as× de los rayos N1, y no hubiera vuelto a insistir en ellos, me parece, si el anuncio de su artÃculo hecho por un amigo, primero, y el artÃculo mismo, después, no hubieran vuelto a despertar mi mal dormida curiosidad por los rayos N1. Al final de sus comentarios impresos, sugiere usted el paralelismo entre ciertas ondas auditivas y emanaciones visuales. Del mismo modo que se imprime la voz en el circuito de la radio, se puede imprimir el efluvio de un semblante en otro circuito de orden visual. Si me he hecho entender bien —pues no se trata de energÃa eléctrica alguna—, ruego a usted quiera responder a esta pregunta: ¿ConocÃa usted alguna experiencia a este respecto cuando escribió sus comentarios, o la sugestión de esas corporizaciones fue sólo en usted una especulación imaginativa? Es éste el motivo y ésta la curiosidad, señor Grant, que me han llevado a escribirle dos veces, y me han traÃdo luego a su casa, tal vez a incomodarle a usted.