Pasado amor
Pasado amor Pero éste no violentaba su ser cuando al lado de Alicia sentÃa dilatársele convulsivamente las ventanillas de la nariz. Alicia encarnaba para él, desde la frente a la garganta de los tobillos, el deseo. Ella lo veÃa también, pero como el amor y el deseo se expresan con las mismas palabras, Alicia, al oÃr a Morán, cerraba dichosamente los ojos a la confusión, feliz de una sola cosa: de tenerlo a su lado.
—Tú no me quieres —decÃa Morán desalentado. Alicia no le entregaba sino su mano. Y como ella no respondÃa.
—Si me quisieras —insistÃa él—, serÃas más buena conmigo.
Alicia, entonces, con el dolor y el amor retratados en el semblante:
—Tal vez yo no sepa quererlo, don Máximo… y por eso usted busca en lo de IñÃguez quien lo quiera más.
Un hombre con los sentidos en tensión al lado de una mujer deseada, tiene su corazón bloqueado y yacente como bajo una lápida.
—Yo te quiero a ti —murmuró Morán, recogiéndola. La chica cedió hasta recostar su mejilla en la de Morán. Pero recobrándose, y con la boca deformada por un puchero de dolor: