Fedra

Fedra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

FEDRA.— ¡Ah, dolor aún no probado! ¡Para qué nuevo tormento fui reservada! Todo lo que he sufrido, mi temor, mis transportes, el furor de mi pasión, el horror de mis remordimientos, y la insoportable injuria de un cruel rechazo, no eran más que débiles ensayos del tormento que me destroza. ¡Se aman! ¿Con qué hechizo han engañado mis ojos? ¿Cómo se vieron? ¿Desde cuándo? ¿En qué sitios? Tú lo sabías. ¿Por qué me dejaste engañarme? ¿No podías enterarme de su ardor furtivo? ¿Se les ha visto hablarse, buscarse a menudo? ¿Iban a esconderse en el fondo de los bosques? ¡Ay!, se veían con todo derecho. El cielo aprobaba la inocencia de sus suspiros; sin remordimientos se entregaban a su inclinación amorosa; cada día se alzaba claro y sereno para ellos. Y yo triste desecho de la naturaleza toda, me ocultaba del día, huía la luz, la muerte era el único dios que me atrevía a implorar. Aguardaba el momento de expirar, nutriéndome de hiel, alimentada en llanto, vigilada demasiado de cerca hasta en mi desdicha, no me atrevía a ahogarme a gusto en mis lágrimas: saboreaba temblando ese placer funesto; disfrazando mis angustias bajo mi serena frente, necesitaba a menudo privarme hasta de mi llanto.

ENONA.— ¿Qué provecho obtendrán de sus vanos amores? Ya no se verán más.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker