Fedra
Fedra TESEO.— ¡Cielos! ¿Enona ha muerto y Fedra quiere morir? Que se llame a mi hijo, ¡que venga a defenderse! Que venga a hablarme, estoy pronto a oírlo. Neptuno, no apresures tus funestos favores; prefiero no ser escuchado nunca. Tal vez creí demasiado a testigos poco veraces, y demasiado pronto levanté hacia ti mis manos crueles. ¡Ah, qué desesperación seguirá a mis ruegos!