Fedra
Fedra TESEO.— ¡Asà pudiera morir con ella el recuerdo de acción tan infame! Demasiado convencido ¡ay!, de mi error, vamos a mezclar nuestras lágrimas con la sangre de mi desventurado hijo. Vamos a abrazar lo que queda de ese hijo amado, a expiar la furia de un voto que detesto. Rindámosle aquà los honores que tanto mereció; y, para sosegar mejor sus irritados manes, que su amante, a pesar de las tramas de una familia injusta, ocupe desde hoy junto a mà lugar de hija.