La vida después de la muerte
La vida después de la muerte »Es un error atribuir conciencia y vida a un cascarón astral; pero es posible darle cierta espuria semejanza o apariencia de vida, sin relación alguna con la verdadera entidad que lo desechó al pasar a proseguir su evolución espiritual en el mundo celeste.
»No puede el cascarón astral adquirir ni asimilarse nuevas ideas ni fundir en ellas actividades nuevas; pero hay en él cierto magnetismo remanente derivado de los impulsos que recibió durante la vida fÃsica…
»Es susceptible de quedar galvanizado por algún tiempo a causa de una corriente mediumnÃmica que lo coloque en estado de aparente conciencia y vida, parecido a aquel en que se hallarÃa un enfermo a quien durante un colapso trasladaran a otro aposento y al volver en sà se extrañase de todo su ambiente y respondiera con vagas palabras a cuanto se le preguntase.
»Semejante estado de conciencia no tiene nada que ver con las nociones de pasado y de porvenir. Es una conciencia automática, derivada del médium.»
Dice otro autor sobre el particular:
«Estos desechos astrales, vacÃos y en vÃas de desintegración, no están en modo alguno relacionados con las almas a que pertenecieron, sino que son meros cascarones, sin mente ni alma, aunque todavÃa conservan un resto de vitalidad.