La vida después de la muerte
La vida después de la muerte »Son cadáveres astrales, tan cadáveres como los desechados cuerpos físicos: Pero, así como el cadáver físico puede galvanizarse por medio de una intensa corriente eléctrica, de modo que giren sus ojos, se muevan sus miembros y aun exhale algún gemido, así también puede el cadáver astral quedar galvanizado por la vitalidad que inconscientemente le presta un médium si las condiciones son favorables, y aun es posible que se materialice y aparezca en ectoplasma moviéndose y hablando, pero todo ello por la influencia mental del médium y de los circunstantes.»
El estudiante de ocultismo que sea cuidadoso hallará en las obras de las más prestigiosas autoridades muchas amonestaciones contra el riesgo de confundir los fenómenos concernientes a los cascarones astrales con las auténticas comunicaciones entre los vivientes en la tierra y las almas desencarnadas.
Pero por falta de verídica información es muy fácil que el vulgo caiga en el error de tomar los cascarones astrales por genuinos espíritus o entidades conscientes, y por ello ha recibido gravísimo daño el espiritismo racional.
Verdaderamente es una fantástica mojiganga la de estos cascarones astrales que vitalizados de un modo u otro por un médium asumen la apariencia y suplantan la individualidad de los parientes y amigos ya difuntos de quienes por conducto del médium quieren evocarlos.