La vida después de la muerte
La vida después de la muerte La ilusión de la muerte
La humanidad está hipnotizada por la idea de la muerte. El vulgar empleo de esta palabra denota la ilusión.
En labios de quienes debieran tener mayor conocimiento oímos expresiones como las de «la implacable guadaña de la muerte», «tronchada en la flor de su edad», «desaparecido para siempre», «todo acabó para él», «pérdida irreparable», etc., al hablar de una persona que acaba de marcharse de este mundo, como si diesen a entender que ha dejado de existir y ya no es nada.
Sobre todo en el mundo occidental predominan estas pesimistas y escépticas ideas, a pesar de que la religión cristiana allí prevaleciente describe las delicias del cielo en tan vigorosos y atractivos términos que todos sus fieles deberían desear el tránsito a tan feliz y dichosa vida.
Si los cristianos creyeran sinceramente lo que su esotérica religión les enseña y promete, en vez de lamentarse amargamente y vestirse de luto cuando alguno de sus deudos y allegados muere con las debidas disposiciones, habrían de entonar cantos de júbilo y engalanarse floridamente por haber pasado el ser querido a la dichosa, feliz y bienaventurada vida celeste.
La generalidad de las gentes, no obstante la fe que profesan, temen la muerte, les espanta su imagen y les conturba su recuerdo con invencible terror.