La vida después de la muerte
La vida después de la muerte No encontraron satisfacción ni dicha en sus personales experiencias; pero si son sinceras consigo mismas seguramente dirán que hubieran sido dichosas sI en vez de «tener lo que tuvieron» hubiesen «tenido aquello otro».
Quizá el sí condicional represente amor correspondido, fama, riqueza, poderío, éxito, talento, en una palabra, la semilla de sus deseos remanentes que las mueven al renacimiento.
Muy pocos seres humanos llegarían a abandonar la vida terrena según dicen, aunque son sinceros al decirlo, sino que como el viejo Omar quisieran reconstruir el mundo conforme a los deseos de su corazón y después vivir en el mundo reformado.
No es que les repugne la vida terrena sino las condiciones y circunstancias en que para ellos transcurre la vida en este mundo.
Si diéramos juventud al viejo, al indigente opulencia, al desdeñado amor, al cretino talento, seguramente querrían empezar a vivir.
Únicamente la imposibilidad de satisfacer sus deseos, de mejorar sus condiciones los mueve a no sentirse encantados de la vida, sino por el contrario a aborrecerla y desear que acabe, lo antes posible.