La vida después de la muerte
La vida después de la muerte Bien claro se echa de ver la ironía de esta fábula y nos sonreímos de que la oruga ignore la gloriosa vida que le espera cuando despierte del sueño de la muerte y se metamorfosee en policromada mariposa. Pero no hemos de sonreírnos, porque todos tenemos la misma ilusión que la oruga.
Esta secular fábula simboliza en unas formas inferiores de vida la ignorancia e ilusión de la humanidad.
Todos los ocultistas reconocen en los tres estados de oruga, crisálida y mariposa una imagen de la transformación que aguarda a cada ser humano.
Porque la muerte para el hombre no es más que el estado de crisálida para la oruga.
En ninguno de ambos casos cesa la vida por un solo instante, sino que persiste mientras la Naturaleza efectúa sus transformaciones.
Aconsejamos al lector que se asimile la moraleja de esta fábula índica que de siglo en siglo y de generación en generación aprenden los niños hinduistas.
Estrictamente hablando, desde el punto de vista oriental no existe la muerte.
Este nombre es una mentira y su idea una ilusión nacida de la ignorancia.
No hay muerte. Sólo hay vida con muchas fases y modalidades, a una de las cuales llaman «muerte» los ignorantes.