La vida después de la muerte
La vida después de la muerte De este proceso resulta que todas las acciones de la vida pasada se concentran e imprimen en la conciencia del alma como semillas que a su tiempo darán por fruto el carácter individual en futuras vidas, según sean las cualidades ya adquiridas.
Quienes objeten diciendo que a la mente humana le es imposible resumir en un instante los sucesos e incidentes de toda una vida, les responderemos que la psicología admite la posibilidad de este fenómeno aun durante la vida terrena, según comprueban los casos en que al descabezar un sueño de pocos minutos soñó el individuo escenas y sucesos que en realidad debieran haber ocupado largos años. En los sueños ordinarios, el tiempo queda reducido a cortos instantes, y en el estado de que tratamos se intensifica el proceso de concentración, de suerte que en un instante abarca la vista mental todo el periodo de la más larga vida.
El alma se lleva consigo al estado de sueño el recuerdo resumido de toda su vida, con las simientes de sus deseos, ambiciones, gustos, disgustos, atracciones y repulsiones, que no tardarán en germinar, florecer y fructificar, no sólo en futuras encarnaciones sino en la misma vida astral.