La vida después de la muerte
La vida después de la muerte Porque la amorosa Naturaleza no obliga al alma a que cargue con todas sus tendencias en futuras encarnaciones, sino que ordena las cosas de modo que el alma pueda purificarse de sus malas cualidades y esté limpia de las que hubiese logrado eliminar, al renacer en una nueva vida terrena. Para esto sirve el sueño del alma, durante el cual se predispone a entrar en la vida astral cuyos pormenores veremos más adelante.
El sueño del alma le es tan necesario en esta etapa de su evolución como al feto el sueño en el seno de la madre.
Algunos al conocer estas enseñanzas manifestaron su temor de que el sueño del alma no pudiera ser tranquilo «en un lugar desconocido y entre tantas entidades extrañas».
Esta objeción es muy pueril para el ocultista experto, quien sabe que nadie en el universo está mejor guardado que la durmiente alma en el plano astral.
Tan absolutamente protegida de todo daño se halla, que sólo podría afectarla un trastorno completo de las leyes de la Naturaleza o el desquiciamiento del planeta.
Recordemos que la condición del alma durmiente es de estado y no de lugar. Y su condición es tal que ninguna influencia maligna puede acercarse a ella ni alcanzarla.