La vida después de la muerte
La vida después de la muerte No está sola. La acompañan cuantas se hallan en simpática armonía con ella y se ve libre del trato con las de tónica opuesta o distinta.
Tiene ocasión de expresar plenamente sus actividades y deseos; y sobre todo en los subplanos superiores vive muchísimo más feliz que en el mundo físico.
Tan sólo son desdichadas las almas que por su escaso desenvolvimiento y atrasada evolución se apegan a las cosas de la tierra, únicas que les dan placer. Aun en tales casos gozan estas almas algunos momentos de dicha.
Después del sueño despierta el alma en un mundo de VIDA, NO DE MUERTE.
Como mariposa tiende sus alas y goza del nuevo estado de existencia sin deplorar la pérdida de su forma y vida de crisálida.