La vida después de la muerte
La vida después de la muerte Topografía del plano astral
Antes de considerar las experiencias del alma recién despertada echaremos una ojeada a la que pudiéramos llamar topografía del plano astral, del vasto escenario de las actividades de las almas humanas desencarnadas, pues conviene al mejor conocimiento del asunto.
Antes de estudiar a los moradores de un nuevo país, el etnógrafo se familiariza con la geografía del territorio, con sus valles y montañas, ríos y llanuras, tierras altas y tierras bajas.
Análogamente, vamos a examinar primero la topografía del mundo astral, donde habitan las almas desencarnadas.
Pero tengamos en cuenta que el mundo astral no es un país ni una comarca en el sentido de localización.
Sus dimensiones no son de espacio sino de vibración.
Cabe decir que las dimensiones del plano astral son de tiempo, porque las vibraciones se miden por su tónica y ésta por unidades de tiempo.
Lo mismo da que las vibraciones sean de energía astral o de una modalidad inferior de energía.
Las vibraciones lumínicas se miden por segundos de tiempo. Cuanto mayor es la tónica de la vibración, mayor es también su velocidad.