La vida después de la muerte
La vida después de la muerte La ley fundamental de atracción actúa infaliblemente en este caso, y cada plano atrae a las almas aptas para residir en él. No hay casualidad ni azar en el mecanismo de la ley de atracción. Opera con absoluta precisión y uniformidad. No se equivoca.
Cala alma queda adscrita a su categoría según sus limitaciones y el grado de su evolución.
No son necesarios en el plano astral policías que mantengan a las almas en su peculiar condición.
Le es imposible al alma desencarnada pasar a subplanos superiores al en que se halla. La ley de vibración se lo impide.
Pero toda alma puede, si quiere, pasar libremente a los subplanos inferiores al suyo y presenciar lo que allí ocurre y comunicarse con sus moradores.
Este tránsito es de todo punto independiente de la comunicación telepática establecida entre todos los moradores del plano astral.