La vida después de la muerte
La vida después de la muerte Almas infantiles
Las personas de refinada cultura sonríen con desdén ante las creencias religiosas de los pueblos primitivos y deploran los groseros conceptos que del mundo celeste prevalecen entre los salvajes.
Pero el ocultista experto puede a su vez compadecer a las gentes civilizadas que tan despectivamente hablan de las ideas religiosas de los pueblos incultos, porque sabe que estas ideas, por groseras que parezcan, se basan en la vida astral de los salvajes.
Así como la futura condición del individuo está determinada en gran parte por la índole e intensidad de sus deseos, así también sus deseos e ideales determinan en gran parte su vida astral.
El plano astral ofrece libre expresión a los ideales, tanto altos como rastreros, que mantuvo el individuo durante su vida terrena, y cabe decir que su vida astral es un reflejo de dichos ideales, que allí propenden a su manifestación efectiva.
Por tanto, necesariamente ha de ser la vida astral de los salvajes un reflejo de los pensamientos y emociones que los dominaron durante la vida terrena.
Así el piel roja encuentra en el plano astral los vastos terrenos de caza que fueron su ideal durante la vida física, y cada pueblo salvaje halla en el plano astral el cielo prometido por sus creencias religiosas.