La vida después de la muerte
La vida después de la muerte Dijimos a los estudiantes de nuestras primeras lecciones: «Los instructores orientales no exigen de nadie que acepte ciegamente lo que se le enseña. Por el contrario, advierten al estudiante que sólo acepte por verdad lo que haya comprobado personalmente, pues ninguna verdad es verdadera hasta que uno la ha corroborado por su propia experiencia.
»Pero también se le advierte que para comprobar así una verdad ha de educir y vigorizar las facultades indispensables para la comprobación.