Sistema hindu yogui de la cura por el agua
Sistema hindu yogui de la cura por el agua Al considerar la función primera de la piel, o sea la de proteger los blandos y delicados tejidos internos, nos sorprende la obra admirable de la Naturaleza a este respecto.
Es sumamente elástica e igualmente suave y tenaz.
Por la piel recibimos la diversidad de sensaciones que corresponden al sentido del tacto.
Millones de nervios sensorios, o de filamentos de estos nervios, mejor dicho, concluyen en la piel y percibimos por medio de ellos el contacto inmediato con los objetos exteriores.
Conocemos por ellos si son duras o blandas las cosas, ásperas 0 lisas, frías o calientes, así como su cualidad y el grado de resistencia de cada una.
En nuestra piel hay puntos que reciben la sensación del frío, y otros la del calor.
Enseña la fisiología algo muy curioso referente a estos puntos de frío y calor, pero sólo los mencionaremos aquí de paso, porque no entran de lleno en nuestra presente consideración.
La piel es sumamente flexible y en el mismo grado resistente.
Con suma rapidez repara sus pérdidas y quebrantos, y aunque desecha sin cesar células muertas, enseguida las sustituye con las nuevas.
Es una armadura adaptada admirablemente al papel que desempeña.