Alas de ónix (Empíreo 3)
Alas de ónix (Empíreo 3) Violet giró bruscamente, esquivando un rayo de energía oscura que rozó el costado de Tairn, dejando un rastro de quemaduras que crepitaban con un sonido siniestro. Por un segundo, perdió el aliento. No había enfrentado una fuerza así desde la última batalla, y esta vez no estaban preparados.
En el suelo, Xaden luchaba con furia, su espada cortando a través de un venin con una precisión despiadada. La sangre negra del enemigo salpicaba el suelo, evaporándose en un humo denso y apestoso. A su alrededor, los dragones combatían como titanes, sus rugidos resonando en el aire, mientras los portadores oscuros se movían como sombras entre los cuerpos caídos.
—¡Xaden! —gritó Violet, inclinándose hacia adelante mientras Tairn descendía a toda velocidad.
Él alzó la vista justo a tiempo para ver cómo un venin cargaba hacia él con una velocidad inhumana. Pero antes de que pudiera alcanzarlo, una ráfaga de fuego lo envolvió, reduciéndolo a cenizas. Violet aterrizó con un golpe seco, sus botas hundiéndose en la tierra ennegrecida mientras desmontaba de un salto.
—Siempre llegas al último segundo, ¿verdad? —Xaden le lanzó una mirada rápida, con una mezcla de exasperación y alivio.