Alas de ónix (Empíreo 3)
Alas de ónix (Empíreo 3) —Esto es lo que los venin estaban protegiendo —dijo Xaden en voz baja, como si hablara para sí mismo.
—No lo toques. —Violet dio un paso hacia él, pero era demasiado tarde.
Xaden extendió la mano y, al tocar el fragmento, una explosión de energía lo envolvió. Violet fue lanzada hacia atrás, golpeando contra la pared de la cueva mientras un rugido ensordecedor llenaba el espacio. Tairn y Sgaeyl rugieron desde la entrada, pero no podían acercarse.
—¡Xaden! —gritó Violet, luchando por ponerse de pie mientras la luz oscura rodeaba su cuerpo.
La energía se arremolinó a su alrededor, como si intentara consumirlo, pero Xaden no se dejó vencer. Con un grito de pura voluntad, canalizó el poder hacia afuera, lanzándolo en una onda que sacudió la cueva y la llenó de grietas.
Cuando todo terminó, el silencio fue total. Xaden cayó de rodillas, su respiración entrecortada. Violet corrió hacia él, arrodillándose a su lado.
—¿Estás bien?
Él la miró, su rostro pálido y sus ojos más oscuros de lo habitual.
—No lo sé. —Su voz era apenas un susurro.