Alas de ónix (EmpÃreo 3)
Alas de ónix (EmpÃreo 3) La criatura era un venin, pero mucho más grande y poderoso que cualquiera que hubieran enfrentado antes. Su cuerpo estaba cubierto de una especie de armadura oscura que brillaba con una energÃa pulsante, y sus ojos eran pozos de un rojo intenso, ardientes y hambrientos. Era como si el fragmento de ónix que Xaden habÃa tocado lo hubiera despertado de un sueño milenario.
—Esto no es bueno —murmuró Violet, sintiendo cómo Tairn tensaba sus músculos, preparándose para el combate.
—Lo descubriste rápido —respondió Xaden, su voz cargada de sarcasmo, aunque sus ojos no se apartaban de la criatura.
El venin rugió, un sonido que parecÃa resonar en el alma, y se lanzó hacia ellos con una velocidad aterradora. Tairn y Sgaeyl despegaron al unÃsono, alzándose hacia el cielo mientras la bestia los perseguÃa, sus alas negras como la noche cortando el aire.
—No podemos enfrentarlo aquà —dijo Tairn a través del vÃnculo mental—. Nos superará.
—Entonces, ¿a dónde? —preguntó Violet, aferrándose con fuerza mientras el dragón esquivaba una ráfaga de energÃa oscura que pasó peligrosamente cerca.
—A donde tengamos ventaja. —Tairn giró bruscamente, alejándose del valle y dirigiéndose hacia un acantilado cercano.