Alas de sangre (Empíreo 1)
Alas de sangre (Empíreo 1) Antes de que pudiera responder, un rugido ensordecedor llenó el campo de entrenamiento. Tairn apareció desde el cielo, sus alas negras bloqueando la luz mientras aterrizaba con un impacto que hizo temblar el suelo. Sus ojos ámbar ardían con una furia que paralizó a todos los presentes.
—¡Basta! —tronó la voz de Tairn, resonando tanto en el aire como en la mente de Violet.
El dragón avanzó hacia Dane, su aliento cálido y amenazante. Dane retrocedió, sus ojos llenos de miedo por primera vez.
—Ella es mía —dijo Tairn, con una autoridad que hizo que incluso el capitán Riorson guardara silencio.
El momento pasó rápidamente, pero para Violet fue un recordatorio brutal de lo cerca que estaba siempre de la línea entre la vida y la muerte. Tairn le había salvado esta vez, pero sabía que no podía depender de él siempre.
Más tarde, esa noche, mientras Violet limpiaba las heridas de la jornada, Xaden Riorson apareció en la entrada del barracón. Su expresión era severa, pero sus ojos ocultaban algo más: curiosidad, tal vez, o algo parecido a la preocupación.
—No puedes seguir así, Sorrengail —dijo mientras se apoyaba contra el marco de la puerta—. Si no encuentras una manera de endurecerte, te romperás.