Alas de sangre (Empíreo 1)
Alas de sangre (Empíreo 1) El peso de sus palabras cayó sobre Violet como una piedra. No era solo su vida lo que estaba en juego, sino su vínculo con Tairn, la única cosa que le había dado una verdadera oportunidad en el Cuadrante.
Esa noche, mientras las luces del colegio se apagaban y el silencio se asentaba sobre Basgiath, Violet permaneció despierta. Cada herida en su cuerpo era un recordatorio del costo de estar allí, pero también una promesa de que no podía rendirse. No todavía.
Con el amanecer, llegó la prueba. Los reclutas fueron conducidos al valle, donde los dragones esperaban. Sus ojos brillaban con una intensidad que hacía difícil mirarlos directamente. Tairn estaba entre ellos, imponente y majestuoso.
—Hoy demuestran si son dignos de sus dragones —anunció Fen Riorson, su voz cortante—. Si fallan, no habrá segundas oportunidades.
Violet respiró hondo, sintiendo el peso de la mirada de Tairn sobre ella. Sabía que tenía que superar su miedo, su duda. Porque en Basgiath, solo había una regla: sobrevivir.