Poemas a la noche
Poemas a la noche que anhela cada vez mayor transformación.
Los hombres se sujetan a conceptos
en que elaboran con trabajo un nido;
por un tiempo aún los barcos serán barcos
y una casa ha de ser como las casas
y la silla, la mesa, el armario y el arca
y el sombrero, el abrigo y los zapatos
todos se quedarán como ahora son:
pero mías no son esas formas.
A veces cuando aúllan que estoy lleno de ira,
lanzo, amante, mi prueba
de fuego a la raza posesiva
y degusto alguna de sus cosas
por comprobar si puedo acogerla conmigo:
si arde, es verdadera.
Ah supieran los hombres lo que el alma del ángel arrastra,
para que igual que una catarata
pueda precipitarse por encima de mis más viejas órdenes.
Hace tiempo que habría tomado los camellos
de vuelta y los habría despedazado.
Alimentar las formas no me concierne a mí,
porque yo soy la lluvia de fuego;
mi mirada, dentada como el rayo.