Poemas a la noche
Poemas a la noche no ha falseado este elemento innato,
y lo ha contaminado con noches falsas, viles, contrahechas,
alcanzando con ello su contento.
Repudiamos a dioses en pos de unos deshechos putrefactos,
porque un dios no seduce, sólo tiene existencia,
nada más que existencia, exceso de existencia,
pero ningún olor, ningún reclamo.
Nada está más callado que la boca de un dios.
Tan bello como un cisne nadando en la insondable
superficie de sus eternidades.
Asà él se desliza, se sumerge, protege su blancura.
Porque todo seduce. El mismo pajarillo
desde el follaje puro está violándonos,
la flor no tiene espacio y se tiende hacia aquÃ.
Y el viento: ¿qué no exige?
Pero tan sólo el dios deja pasar y, como
una columna, va distribuyendo, donde soporta el peso,