Poemas a la noche
Poemas a la noche Los poemas han sido a menudo contemplados como una glosa metapoética de las Elegías, más concretamente del período de sequía acaecido tras la «revelación» de las primeras de ellas. Verdaderamente los textos expresan agónicamente la imposibilidad de un «contacto» con el ángel-Narciso que se enseñorea, nunca más terrible e infinito por los espacios celestes. Si las Elegías suponen la comunicación con el ángel o están escritas en su mayor medida de tal forma que otorgan a la voz del poeta una altura equivalente al de su trasunto sagrado, los Poemas a la noche vendrían a ser en este sentido el período de espera o «vigilia antes de la comunicación» (Véase el poema «Cómo a menudo permanecíamos antes»). De algún modo creo que puede resultar clarificadora la comparación de los Poemas a la noche y las Elegías respectivamente con las fases ascética y mística que nuestra literatura prescribe para la comunicación con la divinidad. En efecto, Rilke siempre sintió que sus Elegías le fueron «reveladas». Yo creo que esta consideración sólo puede resultar verdaderamente interesante si se considera cuánto de esa «revelación» es resultado del período aparentemente de sequía en el que el texto de las Elegías fue gestándose dentro del autor. No en vano, el lector de este volumen será consciente de hasta qué punto casi todo el universo de las Elegías ya estaba esbozado: sólo hacía falta que el poeta lo plasmara en una obra unitaria durante un período de menor inquietud y ansiedad psíquicas, un período en fin en que lograse el aislamiento oportuno y que fuera capaz de proporcionarle la necesaria concentración para llevar a buen fin su plan creativo.