Poemas a la noche
Poemas a la noche no podrá levantarse:
entiéndelo así, si tú no vienes,
serpentea mi camino hacia el fin.
Sólo te anhelo a ti. ¿No debe acaso
la grieta de la acera en su miseria,
cuando siente el impulso de la hierba…,
no debe desear la primavera plena?
Mira: la primavera de la tierra,
¿no precisa la luna
para encontrar su imagen en la charca del pueblo
la gran aparición del astro extraño?
¿Cómo puede ocurrir la menor cosa
si no se mueve toda la plenitud del futuro
—suma de todo el tiempo— a nuestro encuentro?
¿No estás por fin en ella, tú, indecible?
Un poco más y no te sostendré.
Envejezco o los niños me empujan hacia allí.
Venecia, julio 1912 / España, finales de 1912 Ámbito de las Elegías de Duino