Una temporada en el infierno
Una temporada en el infierno —Y pensemos en mÃ. Esto apenas me hace extrañar el mundo. Tengo suerte de no sufrir más. Mi vida sólo fue dulces locuras, es lamentable.
¡Bah! hagamos todas las muecas imaginables.
Decididamente, estamos fuera del mundo. Ni un solo sonido. Mi tacto desapareció. ¡Ah! mi castillo, mi Sajonia, mi bosque de sauces. Los atardeceres, las mañanas, las noches, los dÃas… ¡Estoy tan cansado!
DeberÃa tener mi infierno para la cólera, mi infierno para el orgullo, —y el infierno de la caricia; un concierto de infiernos.
Muero de lasitud. Esto es la tumba, voy hacia los gusanos, ¡horror de horrores! Satán, farsante, quieres disolverme, con tus hechizos. Yo reclamo. ¡Yo reclamo! un horquillado, una gota de fuego.
¡Ah! ¡ascender otra vez; a la vida! Otear nuestras deformidades. ¡Y ese veneno, ese beso mil veces maldito! Mi debilidad, ¡la crueldad del mundo! ¡Piedad, Dios mÃo, ocúltame, me siento demasiado mal! —Estoy escondido y no lo estoy.
Es el fuego que se levanta con su condenado.