Una temporada en el infierno
Una temporada en el infierno EspÃritu mÃo, ten cuidado. Nada de medios de salvación violentos. ¡EjercÃtate! —¡Ah! ¡la ciencia no avanza lo suficientemente veloz; para nosotros!
—Pero advierto que mi espÃritu duerme.
¡Si a partir de este instante siempre estuviese completamente despierto, alcanzarÃamos bien pronto la verdad, que quizá nos circunde con sus ángeles en llanto!… —¡Si hasta ahora hubiese permanecido despierto, yo no habrÃa cedido a los instintos deletéreos, en una época inmemorial!… —¡Si siempre él hubiera estado despierto, navegarÃa yo en plena sabidurÃa!…
¡Oh pureza! ¡pureza!
¡Es este minuto de vigilia el que me ha proporcionado la visión de la pureza! —¡Por el espÃritu se va a Dios!
¡Desgarrador infortunio!