Las dos emparedadas
Las dos emparedadas Doña Inés comprendía que este era el camino de su venganza; conspirar contra la reina, herirla a ella, y después don Fernando sería una víctima fácil de sacrificar.
Felizmente para los planes de doña Inés de Medina, las circunstancias eran las más a propósito.
Al niño rey Carlos II acababa de ponérsele casa separada de la suya.
Carlos era la terrible palanca para derrocar a la reina.
Doña Inés necesitaba apoderarse del corazón de Carlos II.
Don Fernando de Valenzuela era el galán de la reina.
¿Por qué doña Inés no podría dominar al rey hijo?
Poner en pugna a la regenta con el rey menor de edad, era el gran problema.
Conseguir el cariño de Carlos II era el medio.
Carlos II era casi un niño, ¿pero esto qué le importaba a doña Inés? Ella sabría despertar en aquel joven corazón ignoradas pasiones y desconocidos sentimientos.
Si él era un niño, mejor, a un niño es más fácil seducir que a un hombre.