Periodismo. Primera parte
Periodismo. Primera parte Hay sacrificios nobles que se consuman en el silencio, que no buscan el brillo de la publicidad, y que se ocultan modestamente, y que son sin embargo tan grandes y tan patrióticos, que si la justicia del mundo mereciera llevar este nombre, esos sacrificios alcanzarÃan una fama eterna.
Un héroe que sucumbe en el campo de batalla o en el patÃbulo tiene fija su mirada en el porvenir, y después de los aciagos dÃas en que vive su patria, alcanza a mirar con la fe del espÃritu la aurora que ha de alumbrar su sepulcro, los poetas que han de cantar sus glorias, los pueblos y las venideras generaciones que han de ensalzar su nombre.
La inmortalidad después de la muerte, la historia recogiendo un episodio heroico para contarlo en los siglos venideros; todo esto es muy consolador para el hombre que da la última mirada a la vida antes de hundirse en las densas sombras de la muerte.
Pero hay sacrificios que se hacen por el bien de la patria, en los cuales no se vislumbra la menor esperanza de gratitud, en los cuales todo es abnegación, todo patriotismo, todo grandeza.
Para los que llevan al cabo estos nobles sacrificios, la voz de la fama quizá estará muda, pero hay en cambio un grito más solemne, más consolador, más franco y más leal que los bendice a toda hora: el grito de la propia conciencia.
