Periodismo. Primera parte
Periodismo. Primera parte Cuando nos hemos entregado en esta vez a las arduas tareas del periodismo, y procuramos con todas las fuerzas de nuestro espíritu, ayudar a los hombres de buena voluntad en la santa empresa de la pacificación del país, y la consolidación del gobierno constitucional, la más lisonjera esperanza nos alienta, porque nunca como ahora hemos visto despejado y limpio el porvenir.
Muy pronto va a ejercer el pueblo uno de sus más respetables derechos; el de la elección de primer magistrado.
Los hombres al constituirse en sociedad, sacrifican una muy pequeña parte de sus derechos naturales para formar con la reunión de todos esos pequeños derechos que ceden en pro de la comunidad, eso que se llama «el poder» y que se deposita en manos de un administrador que tiene entre los pueblos el nombre de «gobierno».
El resto de sus derechos, lo conservan los hombres para sí, y entonces estos hombres convertidos en ciudadanos, forman ya una nación.
