Periodismo. Primera parte
Periodismo. Primera parte General:
Esta carta te la envío por un conducto particular; no sé qué suerte va a correr el original, quizá no llegue nunca a tus manos, pero la hago reproducir en mi periódico porque tal vez así pueda llegarte un ejemplar, y porque en ella no hay qué pueda avergonzarnos a ninguno de los dos.
Con el interés de un hermano, con todo el cariño de antiguo compañero de armas, he seguido los pasos de tu carrera política desde que por una desgracia lamentable para el país pusiste tu nombre al pie del malhadado plan que se llamó de la Noria.
Retirado de la política, sin influencia y sin prestigio alguno en los negocios públicos, la suerte de nuestra patria era sin embargo el constante y tenaz pensamiento que me desvelaba y te seguía con mi espíritu lamentando que te hubieras lanzado en busca de un remedio para la república al proceloso mar de la revolución.
Quizá en el fondo esa revolución tenía justicia, pero el medio escogitado para salvar al país de la horrible situación en que se encontraba, no podía ser ni más peligroso ni más opuesto a la Constitución, ni más contrario a las instituciones democráticas.
