Periodismo. Primera parte
Periodismo. Primera parte Hay una doctrina consoladora cuyo objeto principal es la felicidad del hombre por medio de la libertad, y de la relativa igualdad de trabajos y de goces.
Esa doctrina es la de la democracia, o sea el gobierno del pueblo, interesado en su propia dicha y único capaz de ser imparcial al señalar sin monopolios los derechos y las obligaciones.
La democracia verdadera es el elemento regenerador de las naciones, el lenitivo de sus desgracias, la esperanza de la reconstrucción.
Los pueblos modernos se apresuran en lo general a plantear esa hermosa idea, protectora de la libertad y de los derechos del individuo.
Esa democracia viene acompañada del más brillante cortejo de ciencia, de ilustración, de dignidad varonil y de ese soplo unificador que multiplica las aptitudes personales, al desatar las trabas que impidieran el libre ejercicio de las facultades humanas.
La belleza de esta democracia ha hecho que se pretenda imitarla, disfrazándose los innobles sistemas del monopolio y del egoísmo con las hermosas palabras del dogma regenerador.
